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La nueva redacción del estándar del año 1.993 constituye una
mejora considerable con respecto a las de los años 1.887 y 1.980. Y si bien podría
haberse mejorado aún más, pues quedan lagunas importantes, supone en cualquier caso un
importante avance con respecto al estándar anterior.
Todas las razas
caninas poseen una serie de características generales comunes, y otras específicas de
cada raza que son las que les distinguen entre sí y determinan el "tipo".
¿Qué características determinarán el "tipo" del San Bernardo? Las que se
refieren a su aspecto general, las que fijan la cabeza y la expresión, las que determinan
su estructura y las que señalan las manchas obligatorias de color.
Aspecto general:
El San Bernardo es el
más majestuoso, poderoso e imponente de todos los perros. Es un gigante que
impresiona por su potencia y nobleza. Típico perro de socorro y trabajo,
está dotado de gran resistencia y fuerza hercúlea. Su osamenta es la más
fuerte de toda la especie canina.
El estándar en su
aspecto general dice: "gran talla, cuerpo vigoroso, robusto, armónico y musculoso
con una imponente cabeza y expresión de atención en la cara".
La talla mínima
exigida al San Bernardo es de 70 cm para los machos y de 65 para las hembras.
Por primera vez en la
historia de la raza el estándar habla de una altura máxima para los machos de 90 cm y de
80 cm para las hembras, si bien puntualiza rápidamente que los ejemplares que sobrepasen
esta altura máxima no deberán penalizarse siempre que su aspecto general sea armónico y
su movimiento correcto.
A este respecto debo
indicar que comparto la opinión de aquellos especialistas de la raza que opinan que fijar
una altura máxima para el San Bernardo es un grave error.
Como si el estándar
quisiera rectificar su error a la hora de señalar los máximos de altura, se apresura a
aclarar que los ejemplares que sobrepasen dichos máximos no deberán penalizarse si son
armónicos y se mueven correctamente. Debemos señalar que no era necesario esta
observación pues, en su apartado general, ya exige que todo ejemplar sea armónico y, en
su apartado sobre el movimiento, que camine correcto, con lo que cualquier ejemplar que no
cumpla estas dos condiciones debería penalizarse independientemente de su altura.
Comparto la opinión
de aquellos jueces especialistas que afirman que al San Bernardo, en las exposiciones de
belleza, hay que juzgarle desde el punto de vista de su funcionalidad. El San Bernardo es
un perro que debe andar kilómetros, desenterrar de la nieve a las víctimas y tener la
fuerza necesaria para llevarlas al refugio o sacarlas del peligro. El San Bernardo se
diferencia de otras razas de salvamento en que a éstas las llevan al lugar del siniestro
en medios mecánicos, las hacen olfatear en busca de las víctimas y cuando las encuentran
son los instructores los que las socorren y las transportan al refugio. el San Bernardo
debe tener la fuerza y estructura necesarias para hacer él solo todo este trabajo y creo
que estaremos todos de acuerdo en que, cuanto más altura y más potencia, mayor facilidad
tendrá para realizar su tarea.
En mi opinión, un
San Bernardo de 70 cm a la cruz difícilmente dará la imagen de "imponente" que
pide el estándar cuando se refiere a las generalidades del cuerpo ni tendrá la fuerza y
estructura que precisa para realizar su trabajo.
Ahora bien, altura
por encima de todo, tampoco.
Uno de los mayores
logros del nuevo estándar es que señala con claridad las proporciones más importantes
de un San Bernardo para que podamos considerarle armónico.
Las relaciones entre
su altura a la cruz y su longitud del tronco, entre su altura a la cruz y profundidad de
pecho, entre su profundidad de pecho y longitud de la patas delanteras, determinarán si
el ejemplar es o no armónico.
¿Cómo se obtuvieron
estos parámetros para determinar las proporciones ideales? El maestro (Dr. Antonio
Morsiani) seleccionó a un grupo de San Bernardos excelentes, tanto en sus diferentes
partes como en conjunto y procedió a sus mediciones. Con todos los datos en la mano hizo
los estudios estadísticos y llegó a unas conclusiones.
Es obvio decir que
las cifras y proporciones que obtuvo corresponden al San Bernardo ideal, esa quimera que
todos tenemos en nuestra mente y que nunca veremos reflejada en la realidad. El San
Bernardo perfecto no existe.
De estas proporciones
obligatorias se desprenden claramente dos circunstancias importantes que afectan
fundamentalmente a su aspecto general y estructura:
-
El perro de San
Bernardo es un 20% más largo que alto. Es lo que quiere decir el
estándar con la relación 5 : 6, es decir, 5 para la altura y 6 para la
longitud.
- La profundidad del
pecho deberá ser aproximadamente el 45% - 50% de su altura a la cruz, lo que obliga a
patas largas. Es decir, el San Bernardo no es un perro paticorto, circunstancia que suele
darse con mucha frecuencia en los ejemplares de poca altura.
Cabeza:
En la cabeza del San
Bernardo es donde, según mi opinión, se fundamenta el "tipo" de la raza. Debe
ser, como todo el cuerpo, fuerte e imponente. Un San Bernardo con una estructura corporal
excepcional pero con una cabeza mediocre nunca podrá ser un campeón. El hocico es
fundamental; suele ser corto y no se afina. La profundidad de la vertical en la raíz del hocico debe ser mayor que su
longitud. El puente del hocico es recto. El stop debe estar fuertemente marcado. Los
belfos de la mandíbula superior deberán estar fuertemente desarrollados, no cortados
abruptamente, sino que van formando un bello arco en el borde inferior. La trufa de color
negro.
En cuanto a la forma
del ojo, el nuevo estándar ha introducido una importante variación respecto al anterior,
hasta ahora el ojo del San Bernardo tenía una forma romboidal determinada por los dos
ángulos normales del ojo, un pliegue angular superior y un pliegue angular inferior.
Pues bien, ahora dice:
"está permitido un pequeño pliegue...", cuando anteriormente decía: "los
párpados deberán formar un pliegue...". El cambio es importante pues afecta
a la expresión del San Bernardo.
En cuanto al color de
los ojos, antes se pedía que fueran de color marrón oscuro, cuanto más oscuro mejor. el
actual estándar dice: "podrán ser de color marrón oscuro hasta color
avellana".
Las orejas deben
estar en proporción al tamaño de la cabeza, de inserción alta y fuertemente
desarrolladas. Deben contribuir a dar a la cabeza una apariencia más ancha e imponente.
La mordida deberá
ser en tijera o pinza, si bien se permite un ligero prognatismo inferior siempre que los
incisivos se toquen. Se tolera sin penalizar la ausencia de los premolares PM1.
La configuración de
la cabeza, el hocico, los belfos, los ojos y la perfecta colocación de la misma
determinan en su conjunto la expresión del San Bernardo.
La cabeza del San
Bernardo viene caracterizada por la convergencia de los ejes cráneo faciales. ¿Qué es
la convergencia? Para explicarla es imprescindible conocer los siguientes términos:
- Nasion: Punto de unión del hueso
nasal con el hueso frontal.
- Inion: Vértice de la protuberancia
occipital extrema.
- AB: Eje longitudinal superior del
cráneo.
- AC: Eje longitudinal superior del
hocico.
- Longitud de la cabeza: Del inion al
punto superior anterior de la trufa.
- Longitud del cráneo: Del inion al
nasion.
- Longitud del hocico: Del nasion a
la trufa.
La convergencia ideal
del San Bernardo es aquella en que los ejes cráneo faciales se cruzan en el inicio de la
trufa. El ángulo que forman ambos ejes es de 165º
Proporciones
importantes de la cabeza:
- La cabeza deberá tener una
longitud total de 37% de la altura a la cruz.
- Su anchura, medida en los pómulos,
deberá ser el 24% de la medida a la cruz.
- La anchura del cráneo es igual a
la anchura de los pómulos.
Una vez definidas la
longitud de la cabeza (37% de la medida a la cruz) y su anchura (24% de su medida a la
cruz), veamos la cabeza en su perfil lateral. La cabeza se compone del hocico y el
cráneo. Para que un ejemplar sea considerado armónico, la proporción entre la longitud
de la cabeza, la longitud del hocico y la del cráneo tiene que ser la siguiente:
- La longitud del cráneo deberá ser
el 64% de la longitud total de la cabeza.
- El dato anterior obliga a que el
hocico sea el 36% de la longitud de la cabeza.
Dicho de o tra forma:
Si dividimos la longitud de la cabeza en tres partes iguales, la longitud del hocico es
ligeramente superior a un tercio, siendo la longitud del cráneo ligeramente inferior a
los dos tercios. Podríamos simplificar diciendo que el hocico es aproximadamente un
tercio y el cráneo dos tercios.
Ya tenemos definidas
las proporciones entre longitud total de la cabeza, longitud del hocico y longitud del
cráneo, en función a la altura a la cruz del ejemplar. Conviene ahora recordar que dada
la longitud del hocico, su profundidad, medida en la raíz, es el doble.
Nos queda definir la
forma que en su aspecto lateral tienen los belfos. Mediante la convergencia de los ejes
cráneo faciales, hemos definido el perfil lateral del cráneo, pues bien:
- El radio de curvatura de los belfos
es el mismo que el radio de curvatura del cráneo.
Veamos ahora la
cabeza en su perfil frontal. ¿Qué anchura debe tener el hocico?
- La anchura del hocico debe ser un
tercio de la anchura de la cabeza.
No hay que olvidar
que el estándar exige que el hocico sea uniformemente ancho. Esto quiere decir que debe
tener la misma anchura desde su raíz hasta su extremo, lo que obliga:
- Al paralelismo de sus caras
laterales.
Por cierto, este
paralelismo obliga a que los dientes incisivos del ejemplar estén colocados en línea
recta.
Aquí están
resumidos los parámetros fundamentales de la estructura ósea de la cabeza. Por supuesto
que el juez no va a medir en el ring la altura del ejemplar y se va a sentar en la mesa a
calcular las demás variables. Es el ojo del juez, del especialista, acostumbrado a
juzgar, el que rápidamente viendo el aspecto general del ejemplar comprobará si es o no
armónico, que esté compensado en todas sus partes y en su conjunto.
El estándar nos
exige que el ejemplar sea armónico, que esté compensado en todas sus partes, pero no nos
dice en qué consiste esa armonía. Los poquísimos datos que determina, los refiere a la
altura y a la longitud del cuerpo. Olvida que el San Bernardo tiene tres dimensiones:
largo, ancho y alto. Para que un ejemplar esté compensado en todas sus partes, a
diferentes alturas deben corresponder diferentes longitudes y diferentes anchuras. cuanto
más alto sea el ejemplar, su cabeza deberá ser más grande en sus tres dimensiones.
Expresión:
El anterior estándar
decía, en su apartado de aspecto general: "...cabeza poderosa y aspecto muy
inteligente. En los ejemplares con máscara oscura la expresión puede parecer más
austera, pero nunca reflejar maldad".
En el actual dice a
este respecto: "... imponente cabeza con expresión de atención en la cara". Me
imagino el rostro de sorpresa que pondrá quien, ante un ejemplar, quiera buscarle esa
expresión de atención en la cara.
En el apartado
referente a los ojos, el anterior estándar decía: "son de tamaño medio, marrón
oscuro, expresión inteligente y amigable".
El actual dice:
"...de color marrón oscuro hasta avellana, expresión amable".
Sirva todo lo
anterior para decir que, en mi opinión, la expresión del San Bernardo merecía un trato
mucho más detallado que el concedido en el actual estándar. Si preguntásemos a
cualquier persona no entendida sobre el San Bernardo, nos diría que es un perro muy alto,
de gran cabeza y con una expresión llena de bondad, inteligencia y dulzura.
Creo que es un
gravísimo error del actual estándar la escasa atención que le ha dedicado a una
característica fundamental de la raza. En mi opinión, la expresión del San Bernardo,
característica fundamental de la raza, debe indicar nobleza, dignidad, suma afabilidad,
gran inteligencia, conciencia de su propia fuerza y sumo amor al hombre.
Las hembras tienen
una expresión más dulce y delicada que los machos.
Estructura:
Otra mejora
importante del actual estándar es la nueva redacción del apartado correspondiente al
cuerpo. Ya se habla de caja torácica con costillas bien arqueadas. Brazos de igual
longitud o ligeramente más cortos que la escápula. Ángulo entre la escápula y el
brazo. Metacarpos verticales vistos de frente o ligeramente oblicuos si se ven de forma
lateral. Y así un largo etcétera que determinan mucho mejor la diferentes partes del
cuerpo.
Desde un punto de
vista general, la estructura del San Bernardo debe mostrar características funcionales.
todo su conjunto estructural debe aunarse hacia su justo centro de gravedad. Si éste se
desplaza hacia delante o hacia atrás, el animal se resiente en su desplazamiento,
resistencia y rendimiento en su trabajo.
Su musculatura debe
estar acorde con su tamaño y hueso. El pecho debe tener profundidad y estar bien
desarrollado, condiciones indispensables para su trabajo en alta montaña. Nunca debe
sobrepasar la altura de los codos.
Un San Bernardo debe
evidenciar características de equilibrio, parada y sustancia.
Movimiento:
Por primera vez en
nuestro estándar se habla del movimiento del San Bernardo, pidiéndose que
sea armónico, de pasos largos y con empuje del tren posterior, como
corresponde a un perro de trabajo en la alta montaña, Los miembros
anteriores y posteriores deben apoyarse al andar en línea recta.
Manchas
obligatorias de color:
De color blanco deben
ser: el antepecho, las patas, la punta de la cola, la caña nasal y la banda frontal. Es
deseable un collar blanco y una máscara oscura simétrica.
Creo interesante
indicar que no deberán penalizarse los ejemplares con máscara asimétrica o sin
máscara, si bien ante dos ejemplares de similares virtudes, deberá premiarse siempre al
ejemplar con máscara simétrica.
Defectos:
Por primera vez en la
historia de la raza el estándar indica los defectos que descalifican a un ejemplar. Hasta
ahora, cada juez podía tener sus particulares caprichos. A partir de 1.993 a un ejemplar
sólo podrá descalificársele si es portador de alguno de los siguientes defectos:
- Color de pelo completamente blanco
o completamente marrón rojizo.
- Otros colores de pelo.
- Ojos de color azul.
- Los machos deberán tener los dos
testículos visibles, de apariencia normal y completamente descendidos en el escroto.
D.
Julián Hernández Luís

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